Demencia y cambios de conducta: cómo abordarlos

Demencia y alzheimer

La demencia no solo afecta a la memoria. También puede influir en la forma en la que una persona se comunica, se relaciona, interpreta el entorno y responde emocionalmente a lo que ocurre a su alrededor. Por eso, en muchos casos, pueden aparecer cambios de conducta que resultan difíciles de entender para la familia o los cuidadores.

Estos cambios pueden incluir irritabilidad, desconfianza, agitación, apatía, alteraciones del sueño, conductas repetitivas, delirios o alucinaciones. Aunque pueden generar preocupación, es importante recordar que la persona no actúa así para molestar ni de forma intencionada. Muchas veces, la conducta es una forma de expresar malestar, miedo, confusión, dolor o una necesidad que no puede comunicar de otra manera.

En Clínica Víctor Navalón, entendemos la importancia de abordar la salud mental en personas mayores desde una mirada profesional, cercana y respetuosa. Como clínica especializada en salud mental en Valencia, acompañamos a pacientes y familias para comprender estos cambios y encontrar la mejor forma de actuar.

Puedes pedir tu cita a través de Doctoralia, llamarnos al 635871832, escribirnos a info@clinicavictornavalon.com o visitarnos en nuestra clínica: Paseo de la Alameda, 38. Valencia, España.

¿Qué es la demencia?

La demencia es un conjunto de síntomas que afectan a funciones como la memoria, el lenguaje, la orientación, el razonamiento, la atención y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

Aunque muchas personas asocian la demencia únicamente con la pérdida de memoria, también puede provocar cambios emocionales, psicológicos y conductuales. Estos síntomas pueden variar según el tipo de demencia, la fase de la enfermedad y las circunstancias personales de cada paciente.

La enfermedad de Alzheimer es una de las causas más conocidas, pero no es la única. Existen otros tipos de demencia que también pueden afectar al comportamiento, como la demencia vascular, la demencia con cuerpos de Lewy o la demencia frontotemporal.

Por eso, cada caso debe valorarse de forma individual, teniendo en cuenta la historia clínica, los síntomas actuales y el impacto que tienen en la vida diaria.

¿Por qué aparecen cambios de conducta en la demencia?

Los cambios de conducta en la demencia pueden aparecer por diferentes motivos. En algunos casos, están relacionados con los cambios que la enfermedad produce en el cerebro. En otros, pueden deberse a factores externos, físicos o emocionales.

Una persona con demencia puede sentirse confundida si no reconoce un lugar, no entiende una conversación o no recuerda por qué está en una situación determinada. Esa confusión puede convertirse en miedo, irritabilidad, rechazo o agitación.

También puede ocurrir que la persona tenga dolor, infección, estreñimiento, deshidratación, falta de sueño o efectos secundarios de algún medicamento, pero no sea capaz de explicarlo con claridad. En estos casos, el cambio de conducta puede ser una señal de que algo no va bien.

Por eso, antes de interpretar una conducta como “mala actitud”, es importante preguntarse qué puede estar intentando comunicar la persona.

Cambios de conducta más frecuentes

Los cambios pueden ser muy diferentes de una persona a otra. Algunos aparecen de forma progresiva y otros pueden surgir de manera más repentina.

Entre los cambios de conducta más frecuentes en la demencia pueden encontrarse:

  • Agitación o inquietud, especialmente por la tarde o por la noche.
  • Irritabilidad o enfados ante situaciones cotidianas.
  • Apatía o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
  • Conductas repetitivas, como hacer la misma pregunta muchas veces.
  • Desconfianza o ideas de perjuicio, como creer que alguien le roba o le engaña.
  • Alteraciones del sueño, despertares nocturnos o inversión del ritmo día-noche.
  • Deambulación, caminar sin rumbo o querer salir de casa.
  • Cambios en la alimentación o rechazo a comer.
  • Desinhibición, comentarios inapropiados o pérdida de filtros sociales.
  • Alucinaciones o delirios, especialmente en algunos tipos de demencia.

Estos síntomas pueden generar mucho desgaste en la familia. Por eso, contar con orientación profesional puede ayudar a manejarlos mejor y reducir el sufrimiento de todos.

Cómo actuar ante la agitación o la irritabilidad

Cuando una persona con demencia está agitada o irritable, lo más importante es intentar mantener la calma. Responder con enfado, discutir o corregir de forma insistente puede aumentar la tensión.

Puede ayudar hablar con un tono tranquilo, utilizar frases cortas y sencillas, reducir el ruido del entorno y evitar demasiadas preguntas seguidas. En muchos casos, la persona necesita sentirse segura antes que recibir una explicación lógica.

También es útil observar qué ha ocurrido antes de la agitación. Puede haber un desencadenante: hambre, cansancio, dolor, exceso de estímulos, cambios de rutina, visitas, confusión o dificultad para expresar una necesidad.

Algunas estrategias útiles son:

  • Validar la emoción, aunque no se comparta la idea.
  • Redirigir la atención hacia una actividad tranquila.
  • Evitar discutir sobre recuerdos o percepciones alteradas.
  • Mantener rutinas estables y previsibles.
  • Reducir estímulos si hay ruido, televisión alta o muchas personas hablando.
  • Comprobar necesidades básicas, como hambre, sed, dolor, frío o sueño.

El objetivo no es “ganar la discusión”, sino reducir el malestar y proteger la seguridad de la persona.

Delirios, alucinaciones y desconfianza en la demencia

En algunos casos, la demencia puede ir acompañada de delirios, alucinaciones o desconfianza. La persona puede creer que le han robado, que alguien quiere hacerle daño o que hay personas en casa que los demás no ven.

Estas experiencias pueden ser muy reales para quien las vive. Por eso, decir simplemente “eso no es verdad” puede aumentar la angustia o la desconfianza.

En estos casos, puede ser más útil responder a la emoción que hay detrás. Por ejemplo, si la persona tiene miedo, se puede transmitir seguridad con frases como: “Estoy aquí contigo”, “vamos a comprobarlo juntos” o “estás a salvo”.

Si las alucinaciones o delirios son frecuentes, generan mucho sufrimiento o provocan conductas de riesgo, es importante consultar con un profesional. Un psiquiatra puede valorar si existe alguna causa médica, si el tratamiento actual necesita revisión o si es necesario añadir apoyo farmacológico de forma prudente y controlada.

La importancia de revisar causas médicas y ambientales

Cuando aparece un cambio brusco de conducta en una persona con demencia, es fundamental descartar causas médicas. Una infección de orina, dolor, fiebre, deshidratación, estreñimiento, falta de sueño o un cambio de medicación pueden provocar empeoramiento repentino de la confusión o la conducta.

También es importante revisar el entorno. Un espacio demasiado ruidoso, poco iluminado, desordenado o con demasiados estímulos puede aumentar la desorientación.

Algunas medidas sencillas pueden ayudar:

  • Mantener horarios estables.
  • Evitar cambios bruscos de rutina.
  • Usar calendarios, relojes o señales visuales.
  • Favorecer una buena iluminación.
  • Reducir el ruido y los estímulos innecesarios.
  • Crear un entorno seguro, evitando riesgos de caídas o salidas no supervisadas.

Abordar la conducta requiere mirar más allá del síntoma. Muchas veces, pequeños cambios en el entorno pueden reducir de forma importante el malestar.

Cómo puede ayudar la familia o el cuidador

La familia y los cuidadores tienen un papel fundamental en el acompañamiento de una persona con demencia. Sin embargo, también pueden sentirse agotados, frustrados o emocionalmente sobrepasados.

Cuidar a una persona con demencia y cambios de conducta puede ser muy exigente. Por eso, el cuidador también necesita apoyo, descanso y orientación.

Algunas pautas útiles son:

  • No tomarse la conducta como algo personal.
  • Recordar que la enfermedad puede alterar la forma de expresarse.
  • Pedir ayuda antes de llegar al límite.
  • Compartir responsabilidades cuando sea posible.
  • Consultar con profesionales ante cambios difíciles de manejar.
  • Cuidar el propio descanso y bienestar emocional.

Un cuidador agotado tiene menos recursos para responder con calma. Por eso, cuidar al cuidador también forma parte del tratamiento.

Cuándo pedir ayuda profesional

Es recomendable pedir ayuda profesional cuando los cambios de conducta en la demencia son frecuentes, intensos o difíciles de manejar en casa.

También conviene consultar si aparecen agitación intensa, agresividad, delirios, alucinaciones, alteraciones graves del sueño, rechazo a comer, deambulación peligrosa o empeoramiento repentino de la confusión.

Si el cambio de conducta aparece de forma brusca, es importante valorar posibles causas médicas. En algunos casos, puede ser necesario acudir al médico de atención primaria, urgencias o a un especialista.

Ante una situación de riesgo inmediato para la persona o para quienes la rodean, se debe llamar al 112.

Acudir a un profesional no significa que la familia haya fallado. Significa buscar apoyo para cuidar mejor y con mayor seguridad.

Atención en Clínica Víctor Navalón

En Clínica Víctor Navalón ofrecemos atención especializada en psiquiatría del anciano y salud mental en Valencia, con un enfoque profesional, cercano y adaptado a cada paciente.

Sabemos que los cambios de conducta en la demencia pueden generar mucho sufrimiento en la persona mayor y en su familia. Por eso, trabajamos para comprender qué está ocurriendo, valorar posibles causas y orientar el abordaje más adecuado.

Nuestro objetivo es acompañar tanto al paciente como a su entorno, ofreciendo una atención individualizada que ayude a mejorar la calidad de vida, reducir el malestar y favorecer un cuidado más seguro.

Cada caso requiere una valoración personalizada, especialmente cuando existen otros problemas médicos, tratamientos previos o síntomas emocionales asociados.

Reflexión final

La demencia y los cambios de conducta pueden ser difíciles de afrontar, pero no deben interpretarse como una intención de hacer daño o complicar la convivencia. Muchas veces, la conducta expresa miedo, confusión, dolor, desorientación o una necesidad no cubierta.

Comprender estos cambios permite responder con más calma, proteger la dignidad de la persona y buscar estrategias más adecuadas.

Si tienes un familiar con demencia que presenta agitación, irritabilidad, desconfianza, delirios, alucinaciones o cambios importantes en su comportamiento, acudir a un psiquiatra en Valencia puede ayudarte a encontrar orientación y apoyo profesional.

En Clínica Víctor Navalón, estamos preparados para acompañarte con un enfoque humano, especializado y adaptado a cada situación.

Puedes pedir tu cita a través de Doctoralia, llamarnos al 635871832, escribirnos a info@clinicavictornavalon.com o visitarnos en nuestra clínica: Paseo de la Alameda, 38. Valencia, España.

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Dra. Alicia Ávila

PSIQUIATRA

Hola, soy la Dra. Alicia Ávila, psiquiatra especializada en adultos, adolescentes y niños. Mi enfoque se centra en la escucha activa y la empatía, combinando el acompañamiento psicoterapéutico con tratamientos farmacológicos cuando es necesario. He trabajado en diversos centros de salud pública en diferentes comunidades autónomas, lo que me ha permitido adquirir una amplia experiencia en el tratamiento de diversas patologías.

Mi prioridad es diseñar planes terapéuticos personalizados que aborden las necesidades específicas de cada persona. Creo firmemente en el poder del vínculo entre el paciente y el terapeuta como base para una intervención efectiva y en la importancia de un aprendizaje continuo que enriquezca mi práctica clínica.

  • Psiquiatra especializada en adultos, adolescentes y niños.
  • Amplia experiencia en centros de salud pública.
  • Enfoque en la escucha, empatía y personalización del tratamiento.
  • Combinación de psicoterapia y farmacología según necesidades.